La donación, es un proceder anónimo y desinteresado en el que la ovodonante, después de estudiar su compatibilidad con la pareja receptora y tras una adecuada y muy estricta selección por parte de un equipo multidisciplinario, que incluye:
- Exploración médica, psicológica y ginecológica.
- Análisis de sangre y serologías de enfermedades infecciosas.
- Cariotipo y estudio de la herencia genética que descarta las enfermedades hereditarias más frecuentes.
Recibe un tratamiento de estimulación ovárica para obtener un número adecuado de ovocitos. Posteriormente son fecundados y días después, cuando alcanzan el momento óptimo, transferidos al útero de la futura madre. La selección de la donante más adecuada a cada caso es un proceso muy cuidadoso para que la compatibilidad médica y fisonómica se adapte al máximo a la futura madre.
Paralelamente, la mujer receptora comienza una terapia sencilla y no invasiva que prepara su útero para la futura recepción de sus embriones, y que se controla por ecografía.
Tras el proceso de Fertilización In Vitro (FIV), los ovocitos recogidos son fecundados en el laboratorio con el semen del varón que previamente se ha capacitado en laboratorio.
El seguimiento del desarrollo embrionario es clave para una correcta selección de los mejores embriones. Los embriólogos, tutelan el mismo y conjuntamente con el ginecólogo decidirán el día propicio para su transferencia al útero materno. A menudo, como resultado del tratamiento, se generan más de 2 embriones, que pueden ser criopreservados mediante vitrificación, esto es, congelados, para que la paciente pueda disponer de ellos en el futuro.
Después de la transferencia se desarrolla una gestación, parto y lactancia dentro de la normalidad. Tras el parto el recién nacido se inscribe como hijo de la mujer al igual que cualquier otro nacimiento.
Las cifras de éxito por ciclo oscilan entre el 40-70%.


