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Familias de todos los colores.

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Familas LGTB

La realidad actual de las familias es tan plural que no tiene sentido hablar de un tipo de familia (la nuclear heterosexual) como el modelo hegemónico, pues justo ese modelo está en crisis, y son las otras familias las que empiezan a predominar, incluso estadísticamente. Cada vez hay más familias diversas, formadas por una pareja sin hijos, o un padre solo, o una madre, o dos madres o dos padres. Hay familias reconstruidas que aportan hijas e hijos anteriores, al nuevo vínculo de los padres. Familias acogedoras o adoptivas. Familias separadas…

En este contexto plural es en el que han ido apareciendo en nuestro entorno (España), y en los últimos años, muchas familias homoparentales, constituidas por lesbianas o gays que han dado el paso de afirmar su maternidad o su paternidad.

Es verdad que siempre existieron hijas e hijos con padres gays o lesbianas, pero dentro de una relación heterosexual. Lo nuevo y en forma de “boom”, ha sido la aparición de tantas familias claramente homo. Que muchas lesbianas y gays estén superando su propia homofobia internalizada, y los mitos sobre la homosexualidad (que no podíamos tener hijos, que no seríamos buenos padres o madres...) y estén aceptando su propio deseo parental, para recorrer este difícil camino, de crear familias con hijas o hijos. (Ayudados por las legislaciones sobre matrimonios homosexuales, sobre reproducción asistida, sobre adopción homoparental).

Y digo difícil, porque normalmente implica más esfuerzo que en las familias heterosexuales fértiles.

Algunas dificultades específicas

Por lo pronto en el caso de los varones, el decidir si lo harán mediante un acogimiento familiar, una adopción (nacional o internacional), o una maternidad subrogada (lo que algunos llaman vientre de alquiler, y que es ilegal dentro de España). O buscarán la vía de la coparentalidad (ponerse de acuerdo con una mujer o con una pareja de mujeres, para tener un hijo, y luego criarlo conjuntamente, repartiéndose el tiempo de convivencia).

En el caso de las mujeres, además de lo anterior, el decidir si lo tendrán por inseminación artificial, con óvulos propios o de su pareja, con semen conocido o de donante desconocido, etc. Y eso en España, pues en otros países latinoamericanos, no es posible la reproducción asistida en el caso de solteras o sin pareja masculina.

Pues bien, a pesar de todo este esfuerzo mental, emocional, económico, hay un cierto “boom” homoparental en los últimos años en España. La homoparentalidad es cada día más visible. Y es que los niños y niñas hacen visibles a sus padres y madres, en el momento que dicen que tienen dos mamás o dos papás, y con toda naturalidad, como lo más normal del mundo.

Pero otra dificultad importante es la homofobia social, que puede traer problemas de marginación de los niños, o de crisis con los padres en algún momento de la adolescencia. Aunque en general la gente está encontrando aceptación tanto por parte de compañeros, padres o profesores.

Desde el punto de vista psicológico, la parentalidad LGTB tiene más factores estresantes a priori, que la heterosexual. Puesto que hay que vencer muchas resistencias, tanto internas, por los propios prejuicios en contra de ser padres o madres (por la homofobia interiorizada), como externas, pues la propia familia o incluso el entorno homosexual, pues ver como una “locura” el hecho de decidirse a ser madres o padres. Algunos suelen encontrar una franca oposición por su familia de origen, pero en general, cuando ya se tienen a los niños o niñas, los abuelos o tíos, suelen acogerles con todo el cariño del mundo.

Por otro lado, las decisiones de parentalidad son muy meditadas, y son hijas e hijos muy deseados, con lo que implica eso como buen predictor de salud para la crianza de un hijo.

También es verdad que muchos de los niños y niñas que se acogen y adoptan tienen su especificidad y sus dificultades inherentes al hecho de haber sido abandonados y haber sufrido maltrato de muchos tipos. En esos casos, los gays y lesbianas que deciden adoptar o acoger, tienen a su favor su propio proceso de haber luchado contra la homofobia social, el haber tenido que pasar por un proceso de autoaceptación, de encontrar su propia identidad, de salir de su situación de secreto y de rechazo familiar, etc. Esto hace a los futuros padres y madres lesbianas y gays, unos mejores “tutores o guías de resiliencia” para sus hijas e hijos adoptados o acogidos. ( La resiliencia es la capacidad que tienen los niños o niñas que han sufrido, de poder salir de su situación de sufrimiento y de encontrar sentido a sus vidas, así como de darle una salida creativa, feliz, nueva, a una situación que parecía condenada por un destino fatal). Y estos niños necesitan encontrar en su vida a tutores de resiliencia que les ayuden a salir de su trampa de sufrimiento y del trauma, y renacer a una nueva vida.

Las personas que han sufrido también un proceso doloroso y han podido salir de él triunfantes (como pasas con muchos gays y lesbianas), acaban convirtiéndose en magníficos padres y madres para esas niñas y niños.

Por esto muchos gays y lesbianas cuando pasan por el proceso de idoneidad, (pruebas que realizan las instituciones para capacitarles en su parentalidad adoptiva o acogedora) deben ir con la tranquilidad y el orgullo, de pensar que aunque “raros” pueden ser los más idóneos para esos niños abandonados.

Para los varones está la dificultad de integrar las tareas tradicionalmente confiadas a las mujeres (por el heterosexismo) y conseguir que la sociedad que les rodea también lo integre. Es muy pesado estar defendiendo el derecho a ser un buen padre (suficiente para el hijo o hija) sin necesidad de que haya una madre para ese niño. Que los hombres podemos cumplir las funciones maternales, perfectamente.

Tener hijos lleva a tener que salir del armario ante ellos, ante la sociedad que nos rodea, ante el colegio, y curiosamente las familias homoparentales acaban convirtiéndose sin pretenderlo en verdaderos activistas de la causa LGTB y punta de lanza de transformación social. El tener que defender a nuestros niños del posible rechazo social por estar criados en nuestras familias, implica intervenir en diferentes instancias: la familia extensa, el colegio, clubes... Implica luchar para conseguir que tengan los mismos derechos que los demás niños, en una sociedad homófoba. Y este es nuestro reto: conseguir una sociedad más diversa y mejor...


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Fuente: Revista Knot nº4 páginas 70 a 73 , enero del 2010

 

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La información proporcionada por esta página tiene sólo valor divulgativo, en ningún caso debe considerarse atención médica profesional. Cualquier duda al respecto recomendamos se consulte con su médico de confianza.

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