Faltaba una semana para la quimioterapia, cuando Rita enfrentó a su médica y le dijo que quería posponer el tratamiento unos días. Había decidido someterse a una intervención en la que se le extraería tejido de sus ovarios, para luego congelarlo, como forma de preservar su fertilidad de las agresivas drogas oncológicas que recibiría como parte del tratamiento para el cáncer que padecía.
"Mi médica no estaba contenta con mi decisión. «Está en juego tu vida», me dijo. Los oncólogos quieren tratar de salvar la vida de sus pacientes a toda costa, y quizá no piensan en estos detalles. Pero yo estaba convencida; no podía creer que me iba a morir, y quería poder ver más allá", contó a LA NACION Rita, que por aquel entonces tenía 28 años, no tenía hijos y apenas acababa de ponerse de novia con Fernando, quien hoy es su marido.
La quimioterapia, efectivamente, le robó la fertilidad, pero los médicos se la devolvieron. Rita es la primera mujer en América Latina que volvió a ser fértil gracias a un autotrasplante de tejido ovárico criopreservado.
En el mundo, no más de una treintena de mujeres recuperó la fertilidad gracias a ese procedimiento, y la bibliografía médica consigna sólo seis nacimientos y algunos embarazos en curso.
Sin embargo, hoy, en la Argentina, son muchas las mujeres, las adolescentes y las chicas que ante la indicación de quimioterapia o radioterapia deciden preservar su fertilidad. Para todas ellas, el caso de Rita demuestra que el cáncer no debe ser hoy un obstáculo para pensar en el día siguiente a su tratamiento....
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Fuente: Sebastián A. Ríos - La Nación, noviembre del 2009


